Héctor Germán Oesterheld fue un hombre con una doble vocación muy arraigada desde el comienzo.

Estudió ciencias duras, era geólogo, pero simultáneamente escribió cuentos infantiles a comienzos de los años 40 en el diario Prensa, y posteriormente se dedicó a hacer divulgación científica.

También escribía en medios para “chicos”, sobre todo en editorial Codex y Abril, donde abordaba temas científicos, amalgamando de esta manera sus dos vocaciones.

Y fué justamente en esta última editorial donde le propusieron una tarea que nunca había desarrollado hasta el momento, la de ser guionista de historietas. 

Su sagacidad y comprensión del género, le permitieron tratar fenómenos que atraían la atención de la sociedad de aquel entonces, como lo eran la guerra fría, la invasión, los extraterrestres, la ciencia ficción.

Sobre todo la gran novedad que su obra trajo a la vida de los lectores fue convertir el cotidiano en materia aventurable. La aventura en sus obras no era algo que sucedía en medio de lo exótico, sino que cualquiera podía ser sujeto de la aventura: un desafío extremo hace que uno se reconozca y se asuma o no como héroe de su propia aventura.

Por último y no por eso menos importante, es que vivió a la altura de lo que creía, fue fiel al mandato de sus héroes.

Donde está Oesterheld

Introducción

En el invierno de 1957 las revistas de historietas y humor gráfico se encontraban en un momento de esplendor en Argentina.

Justamente en ese momento, más precisamente en el número uno de la revista “Hora cero semanal” fue donde apareció por primera vez, como salido de la nada el personaje de aventuras más importante y famoso de Argentina: El eternauta.

Esto sucedió un 4 de septiembre, declarado con el correr del tiempo, el día nacional de la historieta.

El eternauta fué un éxito desde el comienzo porque era profundamente original, era una historia de ciencia ficción, una invasión extraterrestre con platos voladores, una temática muy de moda en aquella época.

Los autores eran el guionista Héctor Germán Oesterheld y el dibujante Francisco Solano López.

Hasta entonces, las películas y novelas de ciencia ficción solían suceder en las grandes capitales,por ejemplo New York, o en algún pueblo perdido norteamericano.

¿Por qué los extraterrestres irían a ocupar una ciudad latinoamericana?

La pregunta es ¿por qué no?

Es justamente en esa pregunta y en su respuesta donde radica todo el misterio y la originalidad del eternauta.

Génesis

Para entender el origen de esta obra, hay que tener en cuenta el precedente que sentó la revista “más allá”, la primera revista de ciencia ficción de gran tirada que se hizo en Argentina.

En esa revista se publicaron dos textos en los cuales se inspiró el guionista: la novela “Amos de títeres” y la historieta “Saturnino Lopez, héroe”.

Estos fueron los ladrillos fundantes, mas la casa que edificó Oesterheld es totalmente distinta, si bien como todo autor se inspiró en otros textos, le dió a su vez, un toque único y distintivo.

El mérito de esta obra fue el gran impacto que provocó en los lectores, ya que fué la primera en localizar esta invasión en Buenos Aires, supo tomar un tema que circulaba y darle una pátina argenta, quizás hasta un ribete político que se rescató luego de un tiempo.

El eternauta

Temas y tópicos recurrentes

En la obra de Oesterheld como narrador, se pueden distinguir dos fuentes. Por un lado, su formación científica, ya que era geólogo, y además, su curiosidad en todo lo que respecta a la tecnología.

Por otro lado está su formación literaria y su cultura cinematográfica, fue un lector bilingüe que leyó muchísimo de la aventura, sobre todo sajona, Conrad, Kipling, London, Stevenson.

De ahí se pueden deducir sus temas constantes, desde los temas metafísicos: tiempo, espacio; y por el otro los temas éticos: la libertad humana, la vida, la muerte, la responsabilidad, la relación con los demás.

Otro aspecto notable a destacar de su obra, es la noción de héroe: para Oesterheld la aventura no es meramente el peligro, la situación exótica, no. La aventura, es una circunstancia especial límite de la vida, que hace que un hombre común se convierta en héroe.

Los héroes no son, por tanto, de una naturaleza distinta, sino que es la misma coyuntura que los atraviesa donde se forjan, las circunstancias de la vida lo empujan a vivirla. En el caso del eternauta, esto es llevado al extremo, con Juan Salvo (su protagonista) que se hace héroe en la acción.

Otra noción que vale la pena destacar es que en esta historia, el héroe no está solo, sino que es un héroe colectivo, es el grupo, son los amigos, los compañeros, los camaradas.

Popularidad ulterior

El eternauta, memorias de un navegante del porvenir, comenzó a aparecer en la revista Hora Cero semanal, de editorial Frontera, el 4 de septiembre de 1957, y se prolongó durante 105 semanas, hasta el 7 de septiembre de 1959.

El éxito fué tan grande que en un gesto inusual, la editorial publicó en 1962 la aventura completa en 3 volúmenes.

A mediados de la década del setenta se produce el hecho determinante de la popularidad ulterior del eternauta. Entonces se reeditó la versión original que habían leído los “chicos de los cincuenta” en un solo tomo de 365 páginas.

Son otros lectores, lo leen de manera ideologizada, en un momento en que son las vísperas de la dictadura militar y en un momento en el que Oesterheld ya no es el que era; es un militante de montoneros que vive en la clandestinidad. 

Conclusión

El eternauta, tal y como lo conocemos, es una gran introducción a una historia que nunca empieza, la del viajero del tiempo, el inmortal, el testigo de la historia de la humanidad.

El tiempo histórico fue diferente, no hubo invasión extraterrestre, que se conozca, pero muchas cosas y terribles, pasaron desde aquel entonces.